Cambiando un poco la temática, hoy hablaremos sobre un estilo que, de alguna forma, se puede poner en relación con el surrealismo, el simbolismo. Surge en los decenios a caballo entre los siglos XIX y XX, momento en el que se desarrolla un modo distinto de sentir y entender el arte. Hay algo que va más allá de la realidad, algo oculto e inefable que atormenta a los artistas más ensimismados. Los realistas denigraban a estos amantes de lo imaginario, lo metafórico, lo onírico, porque se desinteresaban de los apremios del presente. La segunda mitad del siglo había perdido ese optimismo en el mundo nuevo de la industria; la realidad era muy distinta, y el anhelado bienestar de las masas campesinas transformadas en obreros no había llegado. Este pesimismo frente al progreso, la consiguiente añoranza de un mundo de intelecto refinado, de cultura áulica, de sabiduría antigua, desligada de los ...