La semana pasada hice la fila para entrar a ver las dos exposiciones del mundo contemporáneo más importantes que hay actualmente en Roma. Una de Rothko y la otra de Kubrick.
Hoy me apatece hablaros de la que sin duda más me gustó. Se trata de una obra de arte en si misma. La organización del espacio, el tratamiento por temas, la división por filmes cronológicamente, las curiosidades que encuentras en todos los rincones… sin duda, una exposición digna de un premio.
El comisario Hans- Peter Reichmann, cuidó hasta el más mínimo detalle. Desde que subes las escaleras del segundo piso, que es donde la ubicaron, hasta que bajas entusiasmado y con ganas de volver a subir.
En el descansillo de las escaleras nos encontramos con 10 pantallas de plasma con las escenas míticas de cada film. Se trata de una introducción que no hace más que abrir boca en un recorrido cuadrangular donde paseas ...