Ya habíamos hablado del arte que imperaba en Estados Unidos e Inglaterra en la década de los 60. Se trata de los minimalistas y su reacción a la subjetividad imperante en los años anteriores; donde la emoción es la protagonista con su máxima representación en el expresionismo abstracto.
La misima “Less is more” (menos es más) de Mies Van der Rohe era uno de sus lemas y de ahí la utilización de materiales y colores industriales, esenciales, poco manejables. Podían tener relación, o herencia, de movimientos europeos anteriores, como el neoplasticismo o el constructivismo ruso, pero, a diferencia de estos, en el minimalismo impera el antiilusionismo, la literalidad, el no transfondo social ni mensaje. Se trata de la negación del equilibrio compositivo de estos movimientos precedentes, donde parten de los estandar, de la sencillez, de lo repetible…
Contestación al arte minimal:
Del minimalismo puro avanzamos poco a poco al arte en proceso o arte procesual, nuevos ...
Partiendo del aludido “Arte minimal” y parejo a su consecuencia ”arte procesual“, tenemos una nueva generación de artistas que profundizaron llevándolo a un punto más exótico y original. Añadieron, en contraposición al carácter neutral de las obras minimalistas, sensualidad y vitalismo utilizando nuevos materiales, como látex, vinilos, sacos…
Los inicios de este nuevo estilo los tenemos en el periodo de pleno apogeo del minimal con una exposición comisariada por Lucy R. Lippard, en 1966 en Nueva York.
A pesar de no llegar a la arbitrariedad, encontramos en este novedoso movimiento, la reconciliación de efectos formales diferentes y una combinación de realidades heredadas del surrealismo.
Esta herencia es un punto contravertido en la abstracción excéntrica, ya que fuera de esta combinación de realidades, nada hay de surrealista en el movimiento. Careciendo de interferencias emocionales y sin asociación aparente al subconsciente del autor.
Una de las más grandes personalidades de este movimiento es Eva Hesse, que en el ...