Hasta el siglo XX, la representación de la figura humana había sido sometida a las características propias de cada estilo, época o tendencia. En el siglo pasado, con la invención de la fotografía, se alcanza por fin la perfección absoluta en la figuración de nuestro cuerpo. El camino del realismo era un sinsentido que llegaba a su fin. Por otro lado, los estudios de Freud sobre la sexualidad, abrían nuevas puertas a la inspiración artística jamás exploradas hasta entonces. Si a esto añadimos un par de guerras mundiales y numerosos episodios trágicos que convulsionaron el mundo, amén de cambios sociopolíticos sin precedentes, obtendremos un caldo de cultivo propicio para revolucionar, una vez más, el mundo del arte.
Un cos sense límits, en la Fundació Joan Miró hasta el 27 de Enero de 2008, aborda precisamente los cambios que, desde las 1as vanguardias hasta pasado el año 2000, ha experimentado la representación ...