La convulsa situación que vivió Sudáfrica entre 1948 y 1994 es la “excusa” en torno a la que se desarrolla el encomiable alegato antirracista que es Apartheid. El espejo sudafricano, que pudimos ver en el CCCB hasta hace unos meses. Con una estructura rigurosamente cronológica, se nos muestra material de índole muy diversa que ilustra el largo recorrido que abarca la exposición. Vídeos, fotos, documentación personal, pintura o escultura entre otros, nos conciencian a cada paso que damos de la vigencia de un problema muy latente todavía en la sociedad moderna: el racismo.
Apartheid se estructura en tres partes cuyo eje central desarrolla la tragedia sudafricana. Las otras dos actúan como antecedente y consecuencia, algo así como un antes y un después que comparten el mismo denominador común de la segregación racial. La primera parte se centra en las teorías de la diferenciación de razas, en el escarnio de la época ...