Todos conocemos a Edvard Munch por su aterrador y escalofriante cuadro, El Grito. Su estilo va a influir profundamente en el expresionismo alemán a comienzos del siglo XX. La expresión de las líneas y los colores fuertes, como el rojo, los amarillos, los anaranjados… que ya por sí solos se bastan para comunicar sentimientos o sensaciones, aparecen en Munch de una forma perfectamente planteada. En El Grito, la naturaleza es trastocada, Munch subraya la fealdad, pues el sentimiento de la angustia no puede obtener ningún indicio de belleza, ya que si lo hiciera, estaría siendo insincero. Los expresionistas sintieron tan intensamente el sufrimiento humano, la pobreza, la violencia y la pasión que se inclinaron a creer que la insistencia en la armonía y la belleza en arte sólo podían nacer de una renuncia a ser honrado.
Munch, así pues, nos transmite una sensación de lo más inquietante; es posible que en ...
Cambiando un poco la temática, hoy hablaremos sobre un estilo que, de alguna forma, se puede poner en relación con el surrealismo, el simbolismo. Surge en los decenios a caballo entre los siglos XIX y XX, momento en el que se desarrolla un modo distinto de sentir y entender el arte. Hay algo que va más allá de la realidad, algo oculto e inefable que atormenta a los artistas más ensimismados. Los realistas denigraban a estos amantes de lo imaginario, lo metafórico, lo onírico, porque se desinteresaban de los apremios del presente. La segunda mitad del siglo había perdido ese optimismo en el mundo nuevo de la industria; la realidad era muy distinta, y el anhelado bienestar de las masas campesinas transformadas en obreros no había llegado. Este pesimismo frente al progreso, la consiguiente añoranza de un mundo de intelecto refinado, de cultura áulica, de sabiduría antigua, desligada de los ...